miércoles, 22 de febrero de 2012

"EN EL PATIO CABALLOS" (Artículos de opinión e investigación, por Juan Fernández)


UN CUADRO DE RUBENS Y EL MISTERIO DE LOS CABALLOS DE SANTA CATALINA.

La Exaltación o Los Caballos de Santa Catalina. Dos maneras diferentes de referirse a una hermandad exquisita. Tanto, que hubo un tiempo allá por el s. XVII, donde esta Hermandad se distinguió por sus miembros de la Nobleza de la Ciudad, ya que sus reglas prohibían la pertenencia a personas descendientes de moros y penitenciados u otras que tuvieran oficios viles o mal vistos.
Su paso de misterio es una de las escenas más impresionantes de cuántas salen en Sevilla por categoría y magnificencia, y que hizo exclamar al escritor Eugenio Noel sobre "la clase de aplastamiento que no sufrirían sus costaleros", y que a mí personalmente me ha hecho pasar gratísimos momentos de sabor y emoción cofradiera.

Aparece el Cristo en una composición que representa el Misterio de la Exaltación de la Cruz, lográndose una de las más plásticas expresiones del barroco sevillano. Iconográficamente, este tema se inicia tras el Concilio de Trento, considerándose el tipo de cruz inmissa o capitata como la que fue exaltada. Las imágenes fueron contratadas por Luis A. de los Arcos, yerno de Roldán, hacia 1687 pero su conocida desidia fue causa de que interviniera, tal vez, su esposa Luisa Roldán, a la que se le atribuyen los ladrones, «los mejores ladrones de Sevilla», así como los cuatro ángeles de las esquinas del paso. El propio maestro Pedro Roldán participó en la ejecución del Cristo, acaso con la ayuda también del taller.

Pero la curiosidad que adjuntamos, principal propósito de estos capítulos, reside en que esta escena bebe inexorablemente de otra del mismo tema del pintor flamenco Peter Paul Rubens entorno a 1610-1611 para la Catedral de Amberes.

Concrétamente su primer encargo importante: el retablo de la Erección de la Cruz destinado al altar mayor de la iglesia de Santa Walpurgis. Dicha obra fue auspiciada por Cornelis Van der Geest, un rico e influyente comerciante y cuya composición se organiza con una acentuada diagonal típica del Barroco, que se proyecta desde el fondo del espacio pictórico hasta el plano del espectador, precipitándose hacia ese plano dos de los sayones. Los gestos de tensión se convierten en otro foco de atención, especialmente el rostro de Cristo, inspirado en el Laoconte, estatua helenística muy admirada por Rubens. Los ojos de Jesús se dirigen hacia la parte superior de la escena, concretamente hacia las estatuas de Dios Padre y los ángeles que remataban el retablo original.
El hecho de que este misterio del pintor flamenco fuera el referente para el pasaje sevillano, se debe a que eran muy conocidas y seguidas sus estampas grabadas en los ambientes artísticos de la Sevilla del s.XVII.

La disposición primitiva del misterio santacatalinero fue alterada, pero gracias a que se conserva el relieve frontal de la canastilla, obra maestra de Roldán, podemos conocerla sin embargo.

Por su parte, el sayón que exalta la Cruz en un escorzo inexorable, nos recuerda a otro esbirro perteneciente a un cuadro de Caravaggio, "La crucifixión de San Pedro" (1601), pintada para la capilla Cerasi de la iglesia de Santa María del Popolo de Roma.


Se presenta como una imagen despersonalizada que no enseña el rostro, algo que igualmente ocurre con el verdugo del paso.

El actual misterio de Los Caballos, fue reformado acertadamente en 1960 por el profesor Ricardo Comas, quien desenredó la abigarrada composición anterior, eliminando sayones y contratando los nuevos caballos de Abascal, quien utilizó madera de pino de Flandes procedente de las vigas que había en los últimos soportales de la calle San Jacinto. Dichas corceles sustituyeron a los antiguos, los cuáles fueron vendidos a una bodega de Jerez y poco después pasaron a un anticuario norteamericano.

3 comentarios:

Miguel Verdejo dijo...

Juan, como siempre un excelente articulo como ya nos tienes acostumbrado.........mi mas sincera enhorabuena por tu tiempo y las gracias por enseñarnos un poquito de lo mucho que sabes.
Un abrazo!

Ramón de la Campa Carmona dijo...

No estoy de acuerdo en la valoración de la "reforma" del misterio de la Exaltación llevada a cabo por Ricardo Comas. eliminó las telas encoladas de las imágenes y eliminó el sayón de la trompeta, que ha tenido mala fortuna, porque uno similiar llevaba también el paso de la Calle de la Amargura del Valle. Hay fotos del misterio, y aunque sigue siendo una maravilla indudablemente perdió sabor y antigüedad en pro de una supuesta "modernización". sí ciertamente son maravillosos los sayones.

Juan Fdez. dijo...

Gracias Miguel,comentarios como el tuyo son los que hacen que merezca la pena estas cosas.
Ramón no puedo estar más deacuerdo con tu aseveración.Yo también veía más sabor en la composición primitiva,pero estas son las cosas de Sevilla...

Un saludo y gracias.