
En la mañana del sábado 27 de diciembre, estuve en el taller de Rafael Infante, pasando un magnífico rato junto al mejor artista del bordado en Huelva (y como diría el Milhojas: "...y parte del extranjero"), amén de gran amigo y cofrade.



Las piezas del manto ya se encuentran prácticamente bordadas en su totalidad y comenzará a montarla sobre el terciopelo negro nada más entre el nuevo año.
Una vez allí, estuvimos replanteando el tachonado trasero sobre el dibujo del manto a tamaño natural, pudiendo comprobar la genialidad del diseño e ilusionando, aún más si cabe, la culminación de esta obra.


Confieso que me encanta la clasiquísima cenefa que recorre todo el perímetro del manto. De auténtica categoría.
