LA SACRA CONVERSACIÓN.
Sevilla y su Semana Santa,han conocido misterios que se han ido perdiendo con el paso del tiempo.
Uno de ellos es el de la "Sacra Coversación". Esta iconografía,se refiere a la que presentaba bajo palio a la Virgen, flanqueada por San Juan a la derecha y la Magdalena a la izquierda, siguiendo los protocolos de lugar de honor, en actitud dialogante.
La "Sacra Conversación" sólo es mecionada en los llamados evangelios "Apócrifos" (en los que se sustenta buena parte de la Semana Santa de Sevilla). En este caso, son las "actas de Pilatos" los que originan esta escena.
Desde el punto de vista teológico se quiere ver como la transposición de la Santísima Trinidad en la tierra: María, primer Sagrario de la Humanidad, al haber sido la primera persona que cobijó a Cristo, preside en el centro la escena. A la derecha se situúa el discípulo amado, aquel que se entrega a Cristo por amor, incluso acogiendo a la Virgen en su propia casa. A la izquierda o siniestra, la Magdalena, que es la encarnación viva del mensaje salvificador que proviene de Cristo: la mujer de vida adúltera, que da un giro a su existencia tras conocer a Dios.
Uno de ellos es el de la "Sacra Coversación". Esta iconografía,se refiere a la que presentaba bajo palio a la Virgen, flanqueada por San Juan a la derecha y la Magdalena a la izquierda, siguiendo los protocolos de lugar de honor, en actitud dialogante.
La "Sacra Conversación" sólo es mecionada en los llamados evangelios "Apócrifos" (en los que se sustenta buena parte de la Semana Santa de Sevilla). En este caso, son las "actas de Pilatos" los que originan esta escena.
Desde el punto de vista teológico se quiere ver como la transposición de la Santísima Trinidad en la tierra: María, primer Sagrario de la Humanidad, al haber sido la primera persona que cobijó a Cristo, preside en el centro la escena. A la derecha se situúa el discípulo amado, aquel que se entrega a Cristo por amor, incluso acogiendo a la Virgen en su propia casa. A la izquierda o siniestra, la Magdalena, que es la encarnación viva del mensaje salvificador que proviene de Cristo: la mujer de vida adúltera, que da un giro a su existencia tras conocer a Dios.
